Juego de azar: siguen creciendo el segmento en línea, 0,3% la incidencia del juego problematico

La Fundación Codere, la organización sin ánimo de lucro creada con el fin de otorgar una mayor transparencia a la industria del juego mediante la promoción de iniciativas que transmiten a la sociedad una imagen real del sector, ha presentado un informe sobre la percepción social de los juegos de azar en España.

El estudio, realizado por octavo año consecutivo, en colaboración con la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M), a través de su Instituto de Política y Gobierno (IPOLGOB), se basa en dos encuestas realizadas entre enero 2017 y febrero. Sus resultados reflejan la percepción y la participación en los diferentes juegos de azar en el año 2016 por parte de los entrevistados.

Esta edición muestra cómo la recuperación del consumo, tras la salida de la crisis, se deja sentir también en el juego. En 2016, el 81,9% de los residentes en España con más de 18 años participó al menos una vez, sobre todo en juegos públicos como la lotería de Navidad (75,9%), el sorteo de El Niño (47,5%), las loterías tradicionales (37,6%) y el sorteo de la ONCE (19,3%).

En cuanto a los juegos de casinos de gestión privada en 2016, el porcentaje de participación es el 6,8% del total de los jugadores, 2,3 millones de personas.

El Bingo tuvo un ligero crecimiento en 2016, alcanzando el 9%, frente al 8,2% en 2015. Cabe destacar cómo los casinos públicos y el bingo están cambiando, aumenta de hecho el número de clientes más jóvenes que perciben el juego como una herramienta para el ocio y el entretenimiento alternativo.

En el caso de las salas de juego, el número de clientes crece en paralelo con el número de los salones, que en los últimos años han registrado un pronunciado incremento (superando los 2.550). (Desde 2362 registrados en 2013 hasta 2.556 en 2015, de acuerdo con el último Anuario del Juego 2015/16).

Target: los perfiles de los jugadores españoles

En 2016, el 5,4% de la población entre 18 y 75 años, recuerda haber ido al menos una vez. En tres años, el número de clientes de los salones de juego se ha incrementado desde 1,2 millones de personas (3,5%) a casi dos millones, gracias a una profunda renovación de la oferta de juegos y la remodelación de los salones.En 2016, se mantiene estable, entre el 16% y el 18%, el porcentaje de personas que no jugaron mientras crece el número de jugadores que participa al juego con cierta frecuencia, en particular, una vez por semana (21,4% frente al 18,9% en 2015), o una vez al mes (6,9% desde el 3,6% en 2015).

En el juego presencial, las apuestas deportivas siguen la misma tendencia de crecimiento de los últimos años. En 2016, el 5,1% de la población adulta (1,8 millones de personas) ha probado suerte con este tipo de apuestas frente al 3,8% registrado en 2015. Los jugadores son básicamente hombres (9,1% frente al 1,1% de las mujeres) y casi la mitad son menores de 35 años, con representantes de todos los estratos sociales.

En el segmento en línea, en 2016 el número de jugadores ha crecido de 100.000 unidad. Los jugadores activos durante el año, que se han conectado al menos una vez con un juego web, pueden ser estimados en 2016 a 1,38 millones, correspondiente al 3,6% de la población entre 18 y 75 años (según los datos de DGOJ) contra los 985 333 registrados en 2015. El jugador en línea es hombre (83,3%), jóven (el 86,8% tiene menos de 45 años) y tiene un estatus social medio-alto. La incidencia del juego problemático se mantiene en el 0,3% de la población entre 18 y 75 años, lo que en números absolutos significa menos de 100.000 personas.

En España el juego problemático no representa un problema social

Este resultado en línea con aquellos de los estudios patrocinados por la Dirección General de Ordenación del Juego (2015), la Sociedad Estatal de Loterías y Apuestas del Estado (2013) y la Consejería de Interior de Cataluña (2007); todo coinciden en un porcentaje comprendido entre 0,2% y 0,3%. Este pequeño porcentaje reitera que en España el juego problemático no representa un problema social, y por lo tanto las políticas públicas de prevención deben ser más individualizadas y no tan generalistas./medio/alto. El estudio también apunta a la conclusión de que la incidencia de los problemas de juego es más pronunciada en línea, y hay una fuerte correlación entre los niveles de riesgo de juego problemático y la duración de las sesiones de juego en Internet.

La novedad de esta octava edición es el capítulo de análisis “El juego y la satisfacción con la vida”, cuyos resultados manifiestan que “la sensibilidad a la adicción al juego es resultado de problemas personales de fondo, y no a la inversa”. Hay en efecto, una estrecha relación entre los problemas cognitivos implicados en la adicción al juego y la percepción negativa de bienestar personal.