El perfil del jugador ha saltado por los aires

El ser humano siempre se ha encontrado en un complicado equilibrio entre vicio y virtud. Mientras las tentaciones son cada vez más accesibles, sus consecuencias son cada vez peores y las soluciones, cuando más ensimismado se encuentra uno en el vicio, más complicadas son.

Las nuevas tecnologías y el nacimiento y desarrollo de multitud de empresas dedicadas al juego han ampliado la oferta y el mercado potencial, dejando atrás su espacio en las catacumbas de la sociedad para ser entendida, erróneamente, como una actividad social con beneficios posibles y pocos riesgos.

Una mentira, por mil veces que se cuente, no se convertirá en verdad. No es sorprendente que, en la misma medida que crecen las empresas destinadas a esta actividad, las asociaciones de ayuda contra la ludopatía ven llegar cada vez a más personas afectadas, añadiendo un factor que hace su función más difícil todavía. De la misma forma que el perfil del jugador años atrás era bastante concreto, hoy en día ha saltado por los aires. Cualquiera puede aparecer por la puerta, desde hombres al borde de la quiebra tanto económica como social y emocional, a menores de edad inconscientes de lo problemático de su situación que necesita de una gran dosis de realidad para reaccionar y apartarse de un terreno que, cuando te seduce, te anula.

No es distinta a otras adicciones en cuanto a cómo todo lo que rodea a la persona se supedita al juego. Sueldos, ahorros, relaciones familiares, amistades. Nada desvía al ludópata de su única prioridad, esa que siempre afirmará que puede dejar cuando quiera pero por la que pierde el norte. No se es consciente de cuan hondo es el pozo hasta que ya no se ve la luz, y no todos quienes se encuentran en esa situación son capaces de sobrevivir a ellas. Antes eran locales muy dispersos en zonas muy concretas; ahora se multiplican y vienen acompañados de grandes pantallas gigantes para disfrutar de los deportes mientras se apuesta en ellos, incluso con alcohol a bajo coste o gratuito, y de múltiples plataformas online con ofertas de bienvenida “increíbles” en las que la mayoría de jugadores se alienan de lo que realmente está sucediendo con su economía en el mismo instante mientras apuestan desde su sofá.

Las asociaciones de apoyo contra la ludopatía se esfuerzan en dar relevancia a un problema real ante el que la sociedad no debiera quedarse quieta, porque cualquiera puede caer en dicho infierno. Lo fácil que es caer en la tentación y lo difícil que es salir del purgatorio. Familias rotas, casas arruinadas y caminos de tortuoso retorno mientras la industria atrae, mastica y escupe a los jugadores sin piedad, alimentándose cada día de nuevos advenedizos que creen que pueden dominar a la banca. La banca siempre gana y, sea cual sea el juego, sea cual sea el terreno o la plataforma, será así por los tiempos de los tiempos.