El juego online contra los mitos falsos

mar. 03

La actualidad política de nuestro país, hace que con la irrupción de nuevos partidos políticos, las medidas a tomar sean más variadas al haber más entes de diferentes colores en los órganos de decisiones, especialmente autonómicos. En este sentido, uno de los focos de la actualidad ejecutiva se centra en la legislación a aplicar en torno al sector del juego, uno de los más fructíferos y de mayor crecimiento respecto al PIB español.

Las Comunidades Autónomas tienen parte de la potestad a la hora de legislar en este ámbito. Para muchos gobiernos, la actividad del juego es nociva para sus ciudadanos, ya que trae consigo problemas de salud generados por su consumo, como la ludopatía. Recientemente, varias regiones han decidido prohibir, en sus cadenas de televisión autonómicas, publicidad de empresas que se dediquen a dicho fin en su territorio, aunque previsiblemente esto no quede ahí, y se actúe con más dureza en cuanto a materia fiscal se refiere.

Lo cierto es que se están extendiendo muchas falsedades acerca de todo lo que trae consigo el juego de azar y las plataformas de casino online. Los organismos públicos están tomando partido en esta batalla tanto como juez como parte interesada. Se están potenciando las loterías de carácter público, o promovidas por organizaciones como la ONCE, ya que en ellas los mandatarios no ven problemas como los que señalan por el juego online. Este argumento cae por su propio peso para las asociaciones de apuestas privadas, ya que para ellos, si los gobernantes ven nocivas sus prácticas de juego, deben tener en consideración a la totalidad de las mismas, no solo la parte que interesa por el foco mediático.

Los controles de acceso a menores a estas plataformas de juego online también están en cuestión, por muchos organismos públicos. Pero, nada más lejos de la realidad, las empresas del sector del juego cumplen con la legalidad de prohibir la entrada a menores de edad en estas plataformas de casino online, y ponen en cuestión si ocurre lo mismo en épocas señaladas, como cuando una persona sin mayoría de edad acude a una Administración de Lotería a comprar un décimo en Navidad, dudando si esos controles son tan estrictos en estas situaciones.

Además de todo ello, se está haciendo ver al juego como un problema de salud. En palabras del sociólogo Gómez Yáñez, esto ha tenido su comienzo “cuando la Asociación Norteamericana de Psicología introdujera el juego entre las adicciones sin sustancia en 2014”. Lo que ha supuesto que mucha clase política coja este argumentario como suyo, para exponerlo e implantarlo en el pensamiento de la ciudadanía.

El ver al juego como un droga va calando en la población, y esta comparación desde todo punto desafortunada puede causar un gran perjuicio, en un conglomerado de empresas que dan una nueva opción tanto de empleo como de ocio a gran parte de la población.

La justicia de la implantación de esta teoría nociva queda muy en entredicho, ya que en el juego como en la vida, los problemas se deben demostrar con datos y hechos, y en este caso estos dos aspectos brillan por su ausencia.