La regulación económica del juego, a examen

Las actividades de las casas de apuestas y del sector del juego es uno de los ámbitos económicos que tiene un mayor auge en nuestro país. Lo cierto, es que el beneficio económico de dicha actividad está fuera de toda duda, aunque la ética moral queda para general un debate en el seno de la población.

En torno a esta última controversia, la Dirección General de Ordenación del Juego de España dio a conocer a nivel público, el Proyecto de Real Decreto de comunicaciones comerciales de las actividades de juego y de juego Responsable. En dicha proposición se intenta abarcar una nueva legislación que se adapte a las nuevas tecnologías, especialmente a las de las tragaperras en línea y del juego online, que se intente abordar todo lo que gira en torno a dicho sector económico. Según este organismo, "tanto la publicidad de juego y de juego responsable resultan fundamentales para garantizar la protección de la salud pública en la oferta de juego. La regulación pretende englobar a todo el juego de ámbito estatal, con carácter integral, para todos los juegos y operadores", añade la DGOJ.

Dicho organismo intenta “asegurar un grado suficiente de protección a los consumidores de juegos de azar, tanto en la publicidad que reciben como en sus prácticas de juego, así como a otros colectivos vulnerables, tales como los menores de edad. A la vez, se intenta proporcionar estabilidad y certidumbre a los operadores y al resto de agentes relacionados, en una dimensión fundamental como es su práctica publicitaria y promocional”, afirma la Dirección General de Ordenación del Juego.

En definitiva, la finalidad que se intenta conseguir con dicha publicación es que "Las medidas contenidas en el futuro real decreto, diseñadas con vocación de proporcionalidad, reforzarán la garantía de que, en el actual contexto de permanente innovación tecnológica, la actividad de juego como legítima actividad de ocio y entretenimiento resulta y es percibida como segura, sostenible y plenamente conciliable con el bienestar social".

Todo ello permitirá suscitar un nuevo debate entre todos los agentes que componen el sector del juego en nuestro país, para potenciar la seguridad tanto para los consumidores como para las propias empresas, y así proporcionar un campo de actuación que mejore la situación actual de dicho ámbito económico. Cabe incidir en que el juego será uno de los pilares fundamentales a nivel económico de nuestro país, y urge establecer unas normas claras y que se ajusten a la realidad de la situación tecnológica en la que estamos inmersos.